Raúl Luzzi De cesionista a solista con el pulso de Buenos Aires

Entrevistas 12/04/2017 Por
Tira al ruedo todo su talento y se anima como solista a captar los ritmos urbanos de su ciudad. Su madurez profesional lo hace aceptar nuevos desafíos plantándose como solista y gestando una nueva relación entre el escenario, su obra, su guitarra y su público.
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¿La música llegó a vos o la descubriste en algún momento particular de tu vida?

Decididamente me descubrió a mí y yo la estaba esperando. Fue en mi hogar donde hubo música desde que nací y donde descubrí una guitarra al unísono. Mamá no tenía nada que ver con la música pero la disfrutaba y a veces se cantaba algo. Todo llegó de la mano de mi padre que era guitarrista. Recuerdo haber abierto los ojos y ahí estaba mi papá tocando. Se llamaba Antonio y nació en Santa Fe en un pueblito llamado Villa Amelia y por ahí debo tener una foto de él con una guitarra de lata en sus manos.
Se habían armado la guitarra con mi tío, su hermano y jugaban a que uno tocaba y el otro cantaba. No sé sinceramente cómo aprendió a tocarla ni quién le enseño pero la música a él también le llegó de chico. Después se fue a vivir a Rosario y se hace amigo de Arsenio Aguirre con quien se iban de rascada a laburar, hasta que tiempo después, Héctor Maure como le gustaba cantar con guitarras, los convoca para que vengan con él a Buenos Aires y ahí se dedica profesionalmente a la música. Mi papá me decía siempre que si quería dedicarme a ser músico no lo hiciera como él que no había estudiado sino que me dedicara a profundizar mis conocimientos. Ése era su lema constante.

¿Cuándo llegó una guitarra a tus manos por primera vez? 

Tengo una foto donde debo tener algo más de tres años con una guitarra de un adulto en donde tenía una postura de un guitarrista de música clásica. Me acuerdo que muchos años más tarde se la mostré a mi maestra de música María Luisa Anido y me comenta: ves que se nace para esto, se ve que ya lo tenía en los genes. Jugué con esa guitarra desde muy chiquito y papá fue el primero que me ayudó a descubrir unos acordes alrededor de los cinco años hasta que a los siete empecé a estudiar formalmente.

¿Tenías preferencia con algún género siendo chiquito o tu papá marcaba el inicio de tu formación e inclinaba la balanza por alguno?

La música del litoral me gustaba mucho y hasta el día de hoy me emociona. Calculo que esto que me sucede se debe a que mi papá la tocaba desde que yo era muy chiquito en casa y me atraviesa las emociones. Luego vino el conservatorio con maestros con una tendencia bastante rígida, propia de la época, sumado al mandato de papá sobre la importancia de poner empeño en el estudio y crecí pensando en ser un músico con una formación muy clásica. Así y todo, siendo estudiante escuchaba música que en el conservatorio no se estudiaba hasta que un día, en casa, en una de esas radios a válvula, escucho a Piazzolla por primera vez.
En el conservatorio tenia profesores muy inaccesibles y otros no tanto, y aunque hoy no recuerdo su nombre, me acerqué al que consideraba más abierto y agradable al cual se podía llegar y le comento que había escuchado a Piazzolla y su única respuesta fue ¡¡Ah Ah!! e increíblemente su expresión me sirvió de soporte.
Piazzola me cambió la cabeza porque era una fusión perfecta entre lo popular, el tango y la música clásica de una manera cautivadora. Hasta aquí, solo me veía como un concertista de música clásica y con Piazzola lo revertí porque empecé con nuevas inquietudes.
En esta época me comienzo a relacionar con el jazz necesitando bucear más profundamente en el género. Para ello, motivado por mi padre, busco a un maestro de guitarra de jazz y así llego a Oscar Alemán. Le pido que me enseñe, aunque le tuve que insistir porque daba vueltas para hacerlo y logré sacarle secretitos del jazz propios del género.
Tiempo después, viviendo en Brasil, llegó la bossa con Sebastián Tapajos que me dio cuatro clases magistrales que me marcaron.
La verdad es que pasé por todos los géneros y a todos los tomé con mucha seriedad pero debo reconocer que mi forma de tocar ya empezaba a tener una fusión entre diferentes géneros quizás por este recorrido desde pibe.

¿Cómo fue desarrollándose tu vida personal paralelamente a tu formación y trabajo como músico?

Mi vida fue una vorágine. Mi primera pareja la tuve a los 19 años y he tenido muchas conquistas pero me caso por primera vez a los 28 en pleno auge de mi actividad profesional. Ella tenía que ver con el arte, una bailarina excepcional.
En ese momento yo viajaba muchísimo por el mundo y no paraba de trabajar porque había cosas que no se podían dejar de hacer y esto generó dificultades para la continuidad del matrimonio que terminó siendo muy breve por la locura de mi laburo y por los escasos tiempos que podíamos disponer juntos.
Tiempo después por los años 90 me casé nuevamente con alguien que nada tenía que ver con el mundo artístico, también en un momento álgido de trabajo y éxito profesional. Una estudiante de abogacía con la que estuve casado casi 10 años.

¿Es mejor estar casado o en pareja con alguien del mismo palo o es favorable que la pareja esté desvinculada del ambiente artístico?

Es una pregunta que me hice siempre pero repensando mis relaciones creo que no es un condicionante para el éxito de la pareja que sea o no del medio artístico.

¿Te volviste a poner en pareja nuevamente?

Si! Y con alguien que tiene que ver con el arte y ya llevamos 13 años juntos en una relación con mucho entendimiento mutuo. Imagínate que al poco tiempo de conocernos me voy a una gira de tres meses a Japón y no es joda sobrellevar la distancia impuesta por un viaje tan largo. Pero bueno, acá seguimos juntos! Es una bendición.

¿Cuáles fueron las personas que sentís han marcado tu carrera o que fueron una bisagra, por los que tuviste un antes y un después en tu vida profesional?

Empecé a los 15 años, un poco a la fuerza en esta profesión porque papá tocaba en Radio Argentina. Estaba en el conservatorio y de pronto mi viejo me dijo que tenía que ir a la radio porque no tenía remplazo. Como él no tenía un cambio ahí empecé tocando tango. Tuve la suerte, que era un programa cercano a todos los más grandes cantantes del género como el polaco Goyeneche.
A partir de ahí me relacione mágicamente con el mundo de la música. Un tiempo después en el Luna Park me llama Horacio Malvicino y me dice que hay que acompañar a Ginamaria Hidalgo que en ese momento era furor absoluto y me aclara que vamos a ser como 50 guitarras.
En un momento Ginamaría me dice “Veni” y yo pensé: “Uy que hice, me porte mal, toque mal” y me dice: Yo necesito que empieces a trabajar conmigo, mañana veni a mi casa acá en Ugarteche y Las Heras. Y a mí, desde ese día, me cambio la historia, porque de ser un músico que tocaba y aprontaba pase a ser el director musical de la ella y su arreglador.
De ahí partimos a Uruguay y luego a los tres meses estaba dirigiendo una Orquesta Sinfónica en Los Ángeles.
He tocado con Lalo Schifrin y con Luis Miguel y con muchos grandes, pero lo que me ocurrió con ella es uno de esos momentos de la vida que vos no te esperas, porque ni siquiera estás preparado. Yo tenía deseos de crecer cada vez más y de estar involucrado con los grandes artistas, pero que te aparezca así de la nada, fue mágico. Y trabajamos juntos durante casi 20 años como su director musical y así recorrí el mundo.
Ella fue una bisagra mágica en mi carrera Indiscutiblemente esta mujer era la Barbra Streisand de Argentina. Es más, tuvimos el placer de tener a Barbra Streisand entre nuestros espectadores cuando nos fue a ver en el Carnegie Hall, y luego poder charlar con ella y comer juntos.
Luego el Negro Juárez fue otra bisagra que me marcó. También fue un gran amigo con el que he tenido la dicha de comenzar con él y estar hasta sus últimos momentos. Hicimos el famoso Álbum Blanco que fue su último disco y luego algunos shows juntos. El Negro me sorprendía por su gran musicalidad.
Sin menospreciar nada de todo lo que viví en mi carrera, porque todo lo que hice y aprendí fue gracias a mucha gente que me ha ayudado y acompañado, debo reconocer que ellos fueron las dos bisagras que me han tocado las fibras más íntimas y me sorprendieron personal y profesionalmente.

¿La musa inspiradora de los artistas…. Cuál es la tuya?

Me prepare profesionalmente para la música y siempre fui tremendamente autocrítico a la hora de componer y quien me insistió muchísimo para que lo hiciera fue mi viejo aunque en un inicio no le di mucha bola.
Irónicamente cuando fallece mi papá me surge un tema enteramente dedicado a él: Tristeza de marzo. Me vino a la cabeza así de golpe y encontré el vehículo para componer. Me salió atravesado por todo lo que sentía pero prestando atención a la situación, lo hice pensando en mi papá. Gracias al viejo, como muchas otras cosas que le tengo que agradecer, descubrí por donde pasaba la cosa, tenía que tener algún motivo, prestarle atención a esa situación y de ahí me bajaba la inspiración.

¿A quién más le has compuesto temas?

Luego de componerle a mi padre, también le compuse a mi madre un tema que se llama Tiempo Virtual que está en el disco que lleva el mismo nombre. Ahora le compuse a Silvia, mi actual mujer, un tema para ella que se llama Fantasía para una reina, que está en el disco Orbitas Urbanas. Fantasía porque es una forma clásica de escribir con un toquecito jazzero solo en guitarra.
He realizado otras composiciones motivado por diferentes vivencias y lugares que me han movilizado.
Hoy compone un hombre con una madurez diferente y las composiciones son sobre los seres y las cosas que amo y a los lugares que me inspiran.

¿Existe hoy un lugar en el mundo que te llame la atención para pasar tiempo allí o que sentís que te despeja o inspira?

¡Si! Después de una búsqueda por diferentes lares llegué un día a un pueblito llamado Londres, en Catamarca. Y me colmó plenamente. Allí me siento muy bien voy a relajarme, meditar, y a hacer cosas que no hago habitualmente como por ejemplo pintar.
Me gusta estar ahí, me gusta la gente que me rodea, me siento muy bien. En algún momento llegué a pensar que podría llegar a pasar mi vejez allí o por lo menos un lugar donde puedo alternar periodos entre la ciudad y este espacio que me seduce.

¿Cómo describirías tu música?

Es el Ritmo Urbano de Buenos Aires! He nacido acá, en la ciudad, y mi música es mi óptica desde la misma con el condimento de todo lo que he vivido. La música a mi no solo me entra por la cabeza. Tengo temas donde me aparecen los aromas de esas ciudades donde he vivido y donde he estado mucho tiempo y así los he plasmado. Yo toco un samba brasilero pero lo toco desde acá desde la argentina no quiero tocar un samba como Toquinho como el no podría tocar un tango como nosotros.


La música fusión es muy querida o muy rechazada. Algunos le han “pegado” duro porque no se bancan la fusión de géneros. Otros hasta lo consideran irrespetuoso. Qué respuesta podrías darle a ambos públicos: a aquel que te dice que esto no es jazz o no es tango o no es música y a aquellos que te dicen que es muy buena la fusión porque les permitió a acercarse a géneros que no tenia incorporados. Decididamente, son públicos muy diversos tal vez muy críticos ambos, pero merecen una respuesta cada uno de ellos.


Esta historia también la pasó Astor que invento una música. Son muy difíciles los comienzos cuando uno proyecta una historia nueva.
Creo que si la fusión se hace con respeto y me refiero al respeto como al conocimiento real de los géneros que uno fusiona toma un matiz diferente. Si uno no conoce lo que toca la gente no lo entiende pero si se hace desde el respeto basado en el conocimiento la gente lo comprende y si no lo entiende hay que darle tiempo. Piazzola le dio tiempo a la gente.
La música es una sola. Es música. El que puede llegar a entender eso ya no tiene más problemas respecto de los géneros y las fusiones entre ellos.

¿Convocas un público diferente o más heterogéneo al tocar con músicos jóvenes?

Si por suerte tengo una diversidad interesante. Además el repertorio que hago es un repertorio muy abarcativo. Por ejemplo hago un tango tradicional y muy antiguo como es El día que me quieras y lo hago en ritmo de bossa nova

¿Qué consejo le darías a los músicos jóvenes?

Hoy lamentablemente hay un discurso instaurado que se escucha a nivel social macro donde lo intuitivo, lo atorrante, lo bohemio, parece que fuera bueno. Yo les aconsejaría a los chicos sean atorrantes después de estudiar porque la universidad de la calle es linda pero la universidad de la música es necesaria.
Apuesto al estudio profundo de la música y después por supuesto salen todas esas cosas naturales que tenemos los músicos.
Para mí hay dos pilares claves para poner en el proyecto que uno ama: el estudio y la perseverancia y esto sirve no solo para los músicos sino para cualquier ámbito de la vida.


Con humildad y grandeza al mismo tiempo ahora estas generando un importante cambio en tu vida profesional que casi podríamos considerar un nuevo momento bisagra que te estás permitiendo. ¿Cómo gestaste este espacio que ahora conjugas al largarte al ruedo como solista?

Ahhh muy buena pregunta, no fue fácil la decisión. Recuerdo que a dos casas al lado de la mía vive Haydée González Poisson la directora artística de la discográfica Pretal. Imagínate que nos conocemos de toda la vida y un día me dijo: Pero escuchame una cosa, cuánto tiempo más vas a esperar para hacer tu disco? y ella me insistía que tenía que componer. Y yo en ese momento no le di bola.
Luego me saltó la ficha y asocie algo que me dijo Piazzola: Músico que no compone y que no hace su propia obra no llega a ser un músico.
Finalmente, Haydee me dio la oportunidad de grabar mi primer disco en Pretal que se llama Tiempo Virtual que está también en venta digital y ahí hay obra mía y alguna obra de otros consagrados. Fue un gran cambio porque así como mi papá en algún momento me impulsó a la radio y me dijo “andá”, esta mujer me dijo “grabá”


¡¡Y grabaste!! Como te sentís ahora en el desarrollo de esta etapa de tu carrera?

¡¡Más que feliz!! El músico cesionista, el músico de trabajo, el músico que acompaña a un artista siempre está en un lugar relegado y las participaciones tal vez más cercanas al público no las tiene. Ahora me doy cuenta porque tengo contacto directo con la gente y
levanto la cabeza y veo como la misma disfruta con lo que yo hago no con lo que yo acompaño

Venís perfilando tu espacio como compositor y como músico solista, ¿hacia dónde vas con éste recorrido?

No es fácil tomar conciencia de que uno tiene una cualidad propia que lo caracteriza o identifica como músico pero hay mucha gente que me lo viene planteando al oír mi trabajo.
En el presente estoy aprendiendo a ser un artista que lleva adelante un proyecto y se relaciona con su público.
Mi disco Tiempo Virtual fue el primero y desde él mismo en adelante trato de ir creciendo profesionalmente. Luego vino Un sueño de horizonte y sigo trabajando hasta hoy que estoy ensayando Orbitas Urbanas que es lo que más se asemeja a mi objetivo. Estoy en un proceso de búsqueda que en mi caso creo que no va a finalizar jamás.

¿Cuál fue tu mayor aprehendizaje a lo largo de la vida?

Yo siempre fui muy autoexigente. Y una persona que quiero mucho una vez me dijo algo que me caló hondo replanteando mi alto nivel de autoexigencia: ¿Qué te crees que sos Dios para hacer todo perfecto?
Hoy tengo como capital haberme dado cuenta que puedo aprender del error…
Tuve muchas equivocaciones y muchos aciertos a lo largo de mi vida pero antes no me permitía ninguno y hoy sigo adelante sin cuestionarme tanto los errores ni desesperarme como me sucedía habitualmente por no permitirme una sola equivocación.
Otro aprendizaje, fue algo que me sucedió de pibe y que me marcó cuando tomé conciencia de ello… A los 11 años le dije a mi papá mientras estaba la mirando la televisión: Mira papá en esa orquesta voy a tocar yo y me refería a la orquesta del viejo Canal 11 donde seis años después estaba tocando formando parte de la misma.
Por eso, siempre creo que con un objetivo claro y con buena voluntad y mucho trabajo se pueden lograr las cosas.
Igualmente debo reconocer que concreté mi sueño de pibe pero la verdad es que logré mucho más de lo que imaginé y lo quiero compartir.

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