Bauman y la "sociedad líquida"

El sociólogo polaco Zygmunt Bauman (fallecido este año) sostenía que vivimos en un capitalismo de "excesos".
Zygmunt Bauman
Zygmunt Bauman

Una entrevista que diera el sociólogo Zygmunt Bauman en el año 2009 disparó una serie de reflexiones que aún hoy siguen su camino.

"El malestar de la posmodernidad", la última obra en la que el sociólogo utiliza el concepto de posmodernidad para después pasar a ser modernidad líquida en otro de sus libros "Amor líquido" que fue uno de sus escritos más vendidos en América y quizás el que menos le gustó al propio autor, quien dijo haberlo concebido de manera muy rápida.

Esta concepción rápida de la obra tal vez haya sido el origen también de la mala interpretación de alguno de sus conceptos por parte de los lectores que entendieron que hacía una defensa hacia las relaciones duraderas o "para toda la vida" cuando en realidad lo que él apuntaba es que la inseguridad del mundo contemporáneo penetra en las relaciones cotidianas y afectivas.

Bauman era un sociólogo en el campo del pensamiento crítico y marxista. La brillante relectura que él realiza de Freud en "El malestar de la posmodernidad" tiene como base los cambios estructurales en la sociedad capitalista contemporánea. Los paradigmas productivos y asociados del capitalismo de la era flexible fuerzan nuevos arreglos institucionales (y él se refiere a la decadencia de los proyectos de Welfare State) y esto tiene
como consecuencia el vaciamiento de la esfera política pública (divorcio entre el poder y la política) y a responsabilidad individual por los problemas que son de origen social. De ahí entonces que la desregulación social crea un ámbito en donde no ocurre más el dilema entre seguridad y libertad del habla Freud, mas una "guetificación" de los espacios -acá la idea de orden y limpieza apuntada por Freud y aplicada en la sociedad contemporánea- y a medida que las relaciones sociales son guetificadas, la inseguridad aparentemente desaparece y los sujetos tienen derechos de ser "libres" dentro de sus guetos.

Por esta razón, Bauman hace una crítica dura a la, llamada por él, "izquierda multicultural de los Estados Unidos" por considerar que el problema no es solo la reivindicación del derecho a la diferencia, sino que los comandos políticos de la sociedad se acercan a las grandes corporaciones privadas y por lo tanto se elimina cualquier control social.

La desregulación social tiene como único orden, las exigencias del capital, por lo tanto las diferencias culturales pueden perfectamente ser absorbidas por el sistema si ellas posibilitaran nuevas ganancias para las corporaciones. Las obras de carácter más filosóficos de Bauman "El
malestar...", "Modernidad líquida" "Tiempos líquidos", etc... se concentran en esta inseguridad estructural de la sociedad contemporánea como en las incertezas de la condición humana. Bauman hace una metáfora: salimos de una sociedad de jardineros para una de cazadores. Jardinero es aquel que labra y cuida de la tierra en el presente para que en el futuro el jardín florezca. Cazador en cambio es aquel que sale a buscar en la caza su sustento diario, por lo tanto vive en el presente. Y afirma que en una sociedad de cazadores hay inmensas dificultades que que florezca un proyecto utópico, que define no como un lugar distante sino como un buen lugar.

En este sentido afirma que en los días de hoy es necesario "reinventar la utopía", salir de una utopía de proyectos para entrar en una iconoclasta, esto es, centrada en la constante capacidad crítica.

Existe otro conjuntos de obras de Bauman en las cuales su vertiente sociológica está más presente, como en "Vidas para el consumo", un libro donde afirma como los poderes constituidos aplican la máxima de "limpieza y orden" de Freud en la selección de personas que inmigran hacia Europa. Para él, vivimos en un capitalismo de excesos como una producción intensiva, en consecuencia existen "consumidores"

Para el pensador polaco vivimos en un capitalismo de "excesos" como una producción intensiva que demanda un consumo intensivo. A consecuencia de esto existen "consumidores" y "consumidores fallados", una nueva clase de individuos que componen los indeseables, la "basura" los "fuera de orden" sometidos a un discurso impuesto del consumo a cualquier costo pero sin tener los recursos económicos para llevarlo a cabo.

Aquí encontramos una referencia mítica griega en el personaje llamado "Tántalo", un hombre que fue condenado a quedarse en un lago con un árbol frutal a la altura de su cabeza, pudiendo ver el agua pero sin poder alcanzarla para beberla y también viendo los frutos aer sin poder comerlos.

En determinado momentos la explosión de estos denominados "consumidores fallados" que revientan comercios y cosumen "a la fuerza" puede verse en una de sus explicaciones en los movimientos de inglaterra en el año 2011 (disturbios que se iniciaron en el barrio londinense de Tottenham el 6 de agosto de 2011, tras el fallecimiento de Mark Duggan, un joven de 29 años padre de cuatro hijos, de raza negra, que murió por disparos de la Policía y que se extendieron a otras zonas de Londres y solo para saquear negocios)

sygmunt bauman

La crítica más ácida al sistema social contemporáneo es cuando Bauman afirma el desperdicio de vidas a falta de un sistema educacional, el vaciamiento del significado de juventud (en Argentina podrían ejemplificarse con los jovenes NI-NI, ni trabajan ni estudian) y la transformación de la cultura de la sociedad líquida como una fiesta para pocos.

¿Pesimismo apocalíptico?

Lo que Bauman nos alerta es que los erores institucionales de la llamada “modernidad” – los tres poderes, el llamado cuarto poder, el periodismo el “contrato social” – "se licuidizaron" e hicieron sus formatos modulados y adecuados a las necesidades del capital globalizado.

Todas las intituciones clásicas de la modernidad, en la cual Bauman incluye a los partidos políticos, los medios de comunicación, las estructuras de poder el Estado, fueron dislocadas para ser solo meros "administradores" de una sociedad dirigida cada vez más abiertamente por las corporaciones privadas.

En definitiva, lo que Bauman nos deja de legado es que las estructuras de la sociedad capitalista están en crisis y declinando entretanto todavía no se constituyen como alternativa. Este es el sentido de la utopía iconoclasta de Bauman.

 

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