El cine y la música de Bernard Hermann

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La última banda sonora que creó el compositor de cine más importante de los últimos tiempos: Bernard Herrmann. La música de “Taxi driver”.
bernard hermann
bernard hermann

“Taxi driver” es una de esas películas en las que el guionista es la estrella tanto como los actores o el director. Paul Schrader escribió la historia basándose en sus propias experiencias.

En aquella época su mujer le había abandonado y había entrado en una profunda crisis depresiva. Schrader deambulaba por las calles en su coche y luego se metía en un cine a ver porno hasta el amanecer. Como además estaba todo el día colgado de la botella acabó en un hospital con una úlcera sangrante. Fue allí donde se le ocurrió la idea de “Taxi driver”. Sus propias vivencias le proporcionaron la metáfora para la historia: el conductor nocturno como símbolo de la soledad urbana.

Paul Schrader le ofreció el guión a Martin Scorsese y éste a su vez llamó a Robert De Niro con el que había trabajado en “Malas calles”. El actor venía de ganar un Oscar por “El padrino, 2ª parte” pero, anteponiendo su amistad con Scorsese, renunció a una superproducción y aceptó cobrar un sueldo muy bajo. “Taxi driver” es una de sus interpretaciones más completas. Vulnerable al principio, temible a medida que se trastorna porque en realidad el taxista es un psicópata cuya violencia irá aflorando poco a poco.

El reparto de la película se completaba con Cibyl Sheperd, Harvey Keitel y una casi niña Jodie Foster haciendo de prostituta infantil. El propio Martin Scorsese tuvo que hacer uno de los papeles porque el actor contratado para ello sufrió un accidente y no se presentó en el plató. En el siguiente reportaje de vídeo os contamos más cosas sobre la película.

A la hora de encargar la banda sonora Scorsese pensó que Bernard Herrmann era el músico ideal para dar forma a las sombrías sonoridades que necesitaba la película y describir con música el estado mental del protagonista. Scorsese sentía una gran admiración por Herrmann pero no se atrevía a llamarle. Brian de Palma, con el que el músico había trabajado en “Hermanas” y “Fascinación”, hizo de intermediario y concertó una entrevista entre los dos.

En un principio Herrmann le contestó, con su rudeza habitual, que él no hacía música para taxistas pero tras leer el guión cambió de opinión y aceptó el trabajo. Para reforzar el ambiente urbano de la película el compositor decidió que debía cambiar su estilo habitual. Dejó de un lado las cuerdas que tanto le caracterizaban y apostó por los metales y la batería, dando un toque de jazz a la música. El tema central es una melodía dominada por el saxo que acompaña en todo momento al protagonista.

En realidad no era un tema nuevo sino una vieja pieza que Herrmann había compuesto para un musical olvidado y que nunca llegó a utilizarse. El compositor la adaptó a unos arreglos puramente jazzísticos. La calidez melódica que tiene el tema de Travis contrasta con el resto de la banda sonora, mucho más oscura y obsesiva. Bernard Herrmann utiliza las progresiones armónicas para crear esa sensación de angustia que envuelve toda la película. “Su música es como una espiral – explicaba Scorsese – una espiral que cada vez va más hacia el fondo. Tienes la sensación de que el desenlace no llega nunca y siempre retoma cuando creías que estaba llegando. Es una especie de remolino con un impacto emocional y psicológico enorme.”

El papel de prostituta infantil de Jodie Foster le dio bastantes quebraderos de cabeza al director con la productora. También tuvo que repetir las copias de explotación de la película con el color de la sangre apagado para atenuar la matanza final y así poder huir de una clasificación X que hubiera condenado la película a la ruina comercial.

Scorsese y Schrader pensaban que habían hecho una película minoritaria pero el film se convirtió sopresivamente en un éxito de público y crítica. Fue nominada al Oscar a la mejor película y ganó la Palma de oro en Cannes. El público joven, sediento de anti-héroes con los que poder identificarse convirtió a Travis Bickle en un icono. Su imagen todavía hoy en día se puede ver en camisetas y posters, y quién no ha repetido ante el espejo aquella famosa escena.

La película tuvo también alguna derivación trágica. En 1981 el perturbado John Hincley intentó asesinar al presidente Ronald Reagan obsesionado con la película y en especial con Jodie Foster a quien quería manifestar su amor con ese atentado.
John Hinckley

En cuanto a la banda sonora, tan diferente al estilo habitual de Bernard Herrmann parecía abrir una nueva etapa en la carrera del compositor. Steven Spielberg asistió a una de las sesiones de grabación y así lo recordaba: “Un día me llamó Martín Scorsese; estaba grabando la banda sonora de ‘Taxi driver’ y me dijo: ‘Tienes que venir a verlo, esta música es fantástica”. Así que cogí el coche, me fui a la Warner, entré en el estudio y me quedé allí como una hora escuchando como grababan. Herrmann no dirigía la orquesta, estaba sentado en el suelo fumándose un puro. Tenía una gran barriga y toda la ceniza se le caía encima de ella. Entonces Marty me dice, ‘ven a conocer a Bernard’. Me planta delante de él y le dice: ‘Bennie, éste es mi amigo Steven Spielberg’. Y yo: ‘Oh, mister Herrmann soy un gran admirador suyo, adoro su trabajo, es usted un genio”. Y entonces me contesta: ‘¿Sí?, y entonces ¿por qué siempre llamas a ese John Williams?’ Lo curioso es que falleció esa misma noche. Le conocí en el último día de su vida.”

En efecto, la noche del 23 de diciembre de 1975 en Los Ángeles, después de grabar las últimas notas de la partitura, Herrmann regresó a su hotel y se metió en la cama. Dos horas después sufrió un ataque al corazón y falleció sin llegar a despertarse, dejando huérfana a la música de cine de uno de sus mayores talentos, si no el mayor de todos. Tenía 64 años. Como se puede leer en los títulos de crédito del film, “Taxi driver” está dedicada a su memoria.

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