Rodolfo García El sonido de Almendra

Entrevista SEMANAL. Un gran músico que desde la humildad sigue creando y colaborando para que la música se desarrolle. Nos habló de su trayectoria, de su vida y del Flaco Spinetta.
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1 / 3 - Rodolfo Garcia

Llega caminando al mismo casi al mismo tiempo como si hubiésemos coordinado los pasos, nos saluda cordialmente y nos invita a caminar hasta la oficina, en donde finalmente charlaríamos. La leyenda del rock nacional se acentúa en su melena canosa que marca en el tiempo los acordes de la historia. Es Rodolfo García, baterista de Almendra, Aquelarre y Tantor que nos honra con su presencia.

Para comenzar con esta entrevista me gustaría hacer un recorrido de tu trayectoria empezando desde que formabas parte de The Moods, de cómo conociste a Luis Alberto Spinetta y de cómo nació tu vocación de músico...

RG: Mi vocación de músico viene de.., ni me acuerdo de cuando… Yo desde siempre tuve una relación con la música, por supuesto que al principio como consumidor, que lo sigo siendo, soy de la época donde la televisión recién aparecía, y no todos tenían una, en el barrio había…no sé, uno o dos amigos que tenían televisor en la casa como mucho… y donde nos colábamos todos para ver programas en su casas, series y musicales… Pero lo de la música... me nace de escuchar mucha radio..., de todo lo que se pasaba en aquel momento, que era tango, folklore, la música juvenil era de muy baja calidad... de ahí me nace.

¿Hablás de música juvenil local o internacional?

RG: De lo que se escuchaba por radio en realidad…, no era muy…muy…, bah, a mí no me gustaba demasiado…, pero sin embargo me gustaba la música y no me importaba el género… Todavía había lugares donde se hacía música en vivo y yo he ido a ver… los grandes clubes de barrio, los carnavales, en donde habían grandes escenarios con orquestas, ya sean típicas, o sean lo que en ese momento se llamaba “La Jazz” de doce o catorce tipos, y yo era de los que estaba al lado del escenario mirando cómo funcionaba una orquesta, como entraba un instrumento y salía el otro, como hacían un dueto… o por qué hacían diferentes voces con una trompeta u otra, sin entender muy bien ¿viste?... teniendo ese tipo de curiosidad que no sabía cómo resolver en mi cabeza porque todavía era un pibe. 
Eso hasta que apareció el ronckanroll, el primer ronckanroll, que fue como un sacudón. Yo era muy chico, debía tener 10 años o una cosa así… Me refiero al rock de Presley, de Billie Holiday, Little Richard, de Fast Domino, todos esos tipos… y también había uno o dos programitas en radio que no era muy masivo.., después vendría la aparición de las primeras películas de música, la explosión que había en los cines que la gente bailaba por los pasillos y subía al escenario… eso fue un impacto muy grande y a partir de ahí quedé medio inoculado por esa historia.

¿En ese momento te decidiste a estudiar acordeón?

RG: En realidad no tenía preferencia por ningún instrumento, me gustaba toda la música y me podía gustar, ver tocar a un violinista, o un trompetista o un baterista o cualquier cosa… Algo que sonara, que sonara como música y ya estaba.., ¿entendés? Entonces no tenía preferencia…. Pero… yo no me acuerdo bien como es que decidí tocar acordeón…, pero me imagino que alguna influencia habrá tenido el hecho de que mi viejo tocaba acordeón… no acordeón a piano, tocaba ese acor
deón con botones… No “la verdulera”, que se le llama al más chico, con la que se toca el chamamé sino el que hoy toca Barbosa por ejemplo…

¿El que toca chango Spasiuk, también?

RG: Claro, exactamente, ese, y mi viejo era gallego, y tocaba folklore gallego en forma amateur, pero tocaba en lugares públicos y me llevaba y yo aprovechaba para ver otras orquestas y eso y creo que por eso estudié acordeón. 

O sea, que ya tenías una genética familiar por la música.

RG: Si, si, ya tenía… y empecé a tocar el acordeón, hasta que aparece el rock n’ roll… yo siempre fui y lo sigo siendo, un tipo medio perezoso para estudiar, entonces estudiaba música, pero siempre fui muy “orejero”, escucho una melodía y agarro un teclado, un piano o un acordeón y la toco intuitivamente…, pero para el que le gusta el rock y toca rock, el acordeón era una cosa fatal… era de difícil audición. Sonaba como una música medio cantinera. Pero también creo que era el momento, porque hoy por ejemplo, hay grupos de afuera sobre todo, que han incorporado el acordeón a la música country o a otras músicas y la verdad es que no está mal… Hoy lo veo desde otro lugar, me resulta muy interesante la mezcla de instrumentos, o un acordeón en una formación, pero en aquel momento me parecía contradictorio y entonces empecé como a negarlo, dejé de usarlo y ahí me empecé a volcar… queseyo, primero a hacer ruido con una mesa, un sillón, con cualquier cosa, hasta que empecé a tener un tambor… de a poco y empecé con la batería.

¿Y después de eso vinieron “Los Larkings”?

RG: Si aparecieron Los Larkings, medio de casualidad, pensábamos armar un grupo con un vecino mío que tocaba el piano…, pero bueno…, eramos chicos, vivíamos en un barrio, no teníamos más gente, no era como ahora, que si querés armar un grupo y sé que hay un violero que toca bárbaro y vive en mataderos o un violero fantástico que vive en La Lucila, entonces no tenés los problemas de aquella época, estás conectado… Entonces conocías a la gente de tu barrio, y estábamos en eso, en la búsqueda, en ver a otra gente y apareció otro tipo que necesitaba un pianista. En esa época no había instrumentos eléctricos, entonces si querías tener un pianista en el grupo había que ir a ensayar a la casa de él, porque seguramente habría un piano vertical…, y bueno se armó un grupo y un día faltó el baterista y me llamaron a mí para que lo reemplazara en el ensayo y así nació mi primera banda barrial digamos que fueron “Los Larkings” Después a raíz de eso, apareció otro amigo en el barrio que resultó ser un pariente lejano del flaco (Spinetta), primo tercero, que lo conoció en un cumpleaños familiar, porque vivía a 3 cuadras de mi casa y ni siquiera él sabía que tenía un pariente tan cerca en el barrio. Y bueno se juntaron un día, el pibe le comentó al flaco que conocía un grupo del barrio que tocaba fenómeno, que ensayaba muy seguido y el flaco le respondió que le gustaría ir a un ensayo. En ese momento el flaco no tocaba la guitarra, ni nada…

¿En ese entonces vos tenías, cuántos años?

Tendría 16 aproximadamente y el flaco 13. Y bueno, entonces le dije a mi amigo “decile que venga a ver un ensayo”… Un día se vinieron con el uniforme del colegio y el flaco enloqueció y quedó maravillado, no porque tocáramos muy bien, porque estábamos todos aprendiendo, y para alguien con tanta curiosidad y que le gustara tocar la guitarra ir a escuchar ahí mismo a una banda, lo deslumbró. Pero me hubiese pasado a mí si a los 13 años me hubiese ocurrido eso. Yo no tenía posibilidad de ver ensayar a otro grupo, yo tocaba pero no veía otros grupos, entonces me hubiese pasado lo mismo.

¿Esa fue la primera vez que lo viste al flaco?

Claro y desde ese día quedamos amigos, porque nos fuimos de ese primer ensayo, caminamos un par de cuadras en dirección a su casa y nos sentamos en un umbral a hablar de música a comentar “yo escucho esto…”, “yo también…” y empezamos como a “cambiar figuritas” y desde el principio hubo como una afinidad muy intensa con la música…, de hablar de detalles. No desde la perspectiva del fan que se pone la camiseta de un grupo, sino de comentar, “mirá el arreglo que hicieron” o “escuchá como suena esto”…
Después cuando me fui a mi casa ese primer día, me quedé pensando que había un montón de aspectos de la música que habíamos estado hablado con una persona que recién nos habíamos conocido con una afinidad tal que ni siquiera con mis compañeros de grupo las tenía. Se supone que ya formando parte de un grupo que aunque sea medio rudimentario estábamos para hablar de eso… el preguntarnos, “¿por qué elegimos tal tema?”

¿Y esa curiosidad o charla técnica por llamarla de alguna forma no surgía en el grupo?

RG: No. Decíamos “uy que buen tema, está para tocarlo y sin mayor filosofía lo hacíamos… y cuando te encontrás con una persona que sin ser demasiado filosófico advierte un algo diferente en una canción, que por ahí son dos notas, pero que están puestas impresionantemente bien y coincidir con él, que vos también advertiste eso, es fuerte… y bueno ese tipo de cosas pasaban con el flaco. Y de ahí nos hicimos amigos y mucho tiempo después tocamos juntos porque el flaco en ese momento ya te digo no tocaba nada.

¿Y el flaco como era?

RG: Era un entusiasta total de la música, de la poesía, de la literatura. Tenía un par de profes en la escuela secundaria, que según él, eran tipos muy piolas. Entonces a pesar de que era una escuela católica que como todas tienen ciertas limitaciones en el aspecto artístico, estos tipos les hablaban de Cortazar, de temas piolas, y esas cosas iban mechadas en las conversaciones, cuestión que influyó mucho para que nos sintiéramos cada vez más cerca.

¿Y con Los Larkings” que temas tocaban, de quienes?

RG: Con Los Larkings tocábamos de todo un poco, un tema de los Timtops, un grupo mexicano, que fueron de los primeros que cantaron rock en castellano, sólo que lo que hacían ellos
eran como versiones de temas cele
bres americanos. También había como un auge de grupos que hacían temas instrumentales como los “Venturys”, que tenían guitarras Fender con mucho efecto, con notas graves que después se perdieron al usarse solos en guitarra con los agudos…, y después tocábamos cosas mezcladas e incorporamos a los Beatles por supuesto.

¿Y después de Larkings vino The Mods?

RG: No, no, después cuando entró el flaco… porque yo había hecho un intento de que entrara antes, pero la diferencia de edad que teníamos con él, —hoy no es nada— pero en aquella época lo menospreciaban porque era menor… a un pendejo de 14 años no se le daba bola… pero como el guitarrista del grupo tuvo que hacer la colimba y entonces ahí se generó una brecha como para que ingrese y le cambiamos el nombre y nos pasamos a llamar “Los Beatnicks”, pero coincidió que al poco tiempo aparecie
ron los otros “Beatnicks”, la banda de pajarito Zaguri que tenían toda una estrategia marketinera, de hacer bardo, de movidas del diario Crónica y entonces nos puso en medio de un conflicto, porque en realidad no sé quien le puso primero el nombre, pero no quisimos mantenerlo para que no pensaran que nos colgábamos del nombre de una banda que había trascendido un poco más… y decidimos cambiarle el nombre por “The Mods”
Y bueno con esta banda mantuvimos el mismo repertorio pero sólo que empezamos a hacer temas propios.

¿Quién formaba The Mods?
RG: Los Mods, éramos, Guido Meda era el bajista, y cantaba también, Daniel Alberteli era el guitarrista, el flaco en guitarra y voz, y yo.

¿Al poco tiempo surge la idea de formar Almendra?

RG: Si, si al poquito tiempo. Porque en la escuela que iba el flaco, había otro grupo que se llamaba “Los Esbirros” que estaban Emilio Del Guercio, su hermano Ángel, Edelmiro Molinari, Ricardo Miroz que era el guitarrista y el Chavo Novoa que era tecladista… y creo que había alguno más, pero era de esos grupos fluctuantes… Y Edelmiro venía a veces a ver los ensayos y después nos quedábamos hablando de música con el flaco, durante mucho tiempo. Luego cada grupo empezó a tener como desinteligencias y se empezó a barajar la posibilidad de armar un grupo superador que fusionara ambos. Y bueno avanzamos con esa idea…. Y ahí hubo una serie de inconvenientes, una es que nosotros queríamos que Guido Meda fuese nuestro bajista, pero cuando hablamos con él no coincidió con nosotros y algo no le gustó y no se quiso prender… y la otra es que a mí me tocaba la “colimba” y yo pensé que iba a tener un destino cercano que nos permitiera ese año poder ensayar y vernos regularmente, pero cuando me enteré el destino me quería morir, porque me mandaron a Río Gallegos y pasó un año, con lo cual les dije que buscaran otro baterista porque iba a haber un parate de un año, pero lo hablaron entre ellos y me dijeron que me iban a esperar…, pero no se detuvo la creación, el flaco siguió componiendo, seguíamos en contacto y cuando empecé a venir hacíamos un par de ensayos y cuando me dieron la baja empezamos a ensayar intensamente. Ahí se incorporó Emilio y otro que desaparece sin dar explicaciones fue el tecladista de los Esbirros y decidimos seguir como cuarteto. Así nació
ALMENDRA.

¿Y a esos ensayos iba Tanguito a verlos?

RG: A esos no, lo de Tanguito fue mucho después, cuando Almendra ya estaba consolidado y había grabado discos… Lo de Tanguito fue así: el flaco en un momento lo vio medio perdido, y siempre lo consideró un tipo con ta
lento y Tanguito no grababa, nunca hizo nada, lo de él son momentos que alguien registró…, no fue producto de que se puso y empezó a grabar un disco… Todos momentos..., entraba al estudio y alguien le decía agarrá la vio
la y otro lo registraba…, momentos de cope de los tipos del estudio cuan
do tenían horas sueltas y le decían “vení Tango caza la viola”…, pero el flaco quería que haga un disco bien, inclusive la idea era que participáramos nosotros, pero como músicos, no como Almendra, para darle una mano… y yo tenía mis dudas porque veía como actuaba tanguito y no me parecía bueno, pero todos seguíamos al flaco y apoyábamos su idea y tuvimos un par de ensayos pero no dejó “bardo” por hacer y eso quedó en la nada…

Obviamente que la historia de Almendra ya la conocemos todos, pero lo que yo me pregunto es que analizando los temas de todos los discos, existe sólo un tema en donde figurás como co-autor y es nada menos que el tema del lado B del primer simple que cambio la historia del rock para siempre.. es muy fuerte eso…

RG: Si..., aunque te digo que en esa época al tema de la autoría no le dábamos ni cinco de pelota… Si vos me preguntás que parte de ese tema hiciste, no te podría decir absolutamente nada… Había todo una historia con ese tema porque el flaco venía y decía “este tema firmalo vos y vos…” era toda una cosa muy…, muy comunitaria… recién más adelante se le empezó a dar pelota a eso, pero era como algo secundario… y de hecho yo soy el menos autor de todos, pero porque participaba bastante en todo lo que tenía que ver con arreglos, sobre todos con los vocales que me gusta mucho. Creo que es una de las cosas que más ha prendido en el rock argentino, el arreglo vocal… porque por más simple que sea enriquecen mucho al tema... y en aquella época no éramos los únicos, había otros grupos que le daban bola a los arreglos lo hacían muy bien… Y bueno, por eso te digo que yo participaba mucho de eso, que para un grupo que elaboraba mucho la música en los ensayos es muy importante en la parte compositiva.

Pero más allá de que en aquella época no le daban importancia, en los discos importados de aquel entonces figuraba en la tapa arreglador “fulano de tal”, sin embargo vos no figurás… ¿fue una decisión personal?

RG: Si, fue una decisión personal, por ejemplo en Aquelarre, eso estaba “socializado”, figuraba: composición y arre
glos: Aquelarre. Y evidentemente es imposible decir, el 25% es de fulano… es imposible… Hay temas en donde el 80% los trajo un tipo, y hay otros en los que tiró la idea: 4 acordes y un esbozo de melodía y después se fue desarrollando en conjunto… ahora ¿quién hizo qué, de ese tema?... es imposible decirlo.

Y ya que mencionaste a Aquelarre, supongo que tendrás un gran recuerdo ya que creo que fue una de las pocas bandas que le dio trascendencia internacional al rock argentino, porque fueron la banda que más tiempo tocó en España ¿no?

RG: Si, fue una escuelita la banda, además de que la sigo escuchando hoy y sigue teniendo una vigencia extraordinaria, quizás porque tuvo un desarrollo y pudo cumplir con los objetivos que nos impusimos y en un momento dijimos por unanimidad dar por finalizado el proyecto que fue la banda.

¿Y cuál sería el disco que más te gustó de la banda?

RG: Si tengo que elegir un disco, es un disco que no está dentro de la trayectoria de Aquelarre, yo diría “Corazones del lado del fuego”, el de la reunión del 2008, porque reúne temas de todas las etapas de Aquelarre y porque suena mejor que Aquelarre en su época de auge…

Después de Aquelarre, vino Tantor… ¿qué te queda de esa banda?

RG: Tantor tenía que ver con la última etapa nuestra de España, y coincidió con el auge de la música fusión: el jazzrock, y eso nos entusiasmó mucho a Hector (Starc) con quien buscábamos más espacio para la improvisación, para tocar… sin abandonar los temas cantados, pero queríamos que preponderantemente hubiese música instrumental… Así que cuando volvimos con Machi (Rufino) y Hector, arrancamos con Tantor y nos costó mucho porque no había antecedentes de esa música y por eso lamentablemente no tuvo una gran trascendencia… Tuvo dos etapas, la primera fue tríos con tecladistas invitados, en el medio estuvo la reunión de Almendra en el 79, y cuando retomamos se fue Machi, y entró Marcelo Torres de bajista y Babú Cerviño como tecladista y compositor, pero nos costó mucho…

¿Y con cuál de las dos etapas te quedás?

RG: No, las dos fueron interesantes, la primera estaba buena porque queríamos que fuera un cuarteto pero había pocos tecladistas y por eso arrancamos como trío con invitados de la talla de Lito Vitale y Leo Sujatovich… y bueno después Babú Cerviño ponía el toque de improvisación y de sonido orquestal, que además como cantaba fue un buen agregado… y fue interesante.

¿Y cómo ves el rock actual?.. parecería ser que no hay referentes…

RG: Yo soy optimista, más allá de que los referentes siguen siendo los históricos como Divididos, Los Redonditos… y otros, hay una infinidad de nuevas bandas y sigue habiendo músicos talentosos…, es difícil que aparezca un Spinetta, otro tipo de ese calibre, no existe…, pero es difícil acá y en el resto del mundo, no obstante, siguen apareciendo gente interesante y virtuosa que merece ser escuchada...
Escucho de todo, jazz, flamenco, rock, música étnica, cada vez más variado… y cada vez menos rock, antes estaba bastante encasillado pero estoy más abierto y escuchando fusiones muy interesantes…

¿Rodolfo y en tu familia hay algún integrante que siga tu línea musicalmente?

RG: No sé si mi línea, pero que le gusta la música sí. Tengo dos hijas adolescentes y a las dos les gusta la música, una está estudiando en un bachillerato que egresa con dos títulos, uno orientado a la música. Está en una edad medio dispersa pero a la par está tomando lecciones de canto y creo que le pone más energía que a la de guitarra. Y la otra empezó a tocar con guitarra eléctrica con muchas aptitudes y de repente largó, por un tiempo, dijo, pero ese tiempo ya es largo… Pero no soy un padre cargoso que quiero que los hijos hagan lo mismo que yo… que elijan ellas.

SOBRE SPINETTA

Estábamos llegando al final de la charla pactada y las referencias al Flaco Spinetta eran inevitables, los Unía una historia de vida y carrera imposible de separar y no quería despedirme sin preguntarle al mejor amigo que tuvo el Flaco sobre su relación con él.

En esta última parte de la entrevista me gustaría que hablaras del Luis Alberto Spinetta, no como músico sino de la parte humana del Flaco que creo que como vos nadie lo conoció…

RG: Bueno yo creo que la música del flaco no fue otra cosa que el reflejo de lo que él fue como persona. Quien lo conoció al flaco coincide de lo que pueda decir yo porque excepto su familia el ser viviente que más estuvo con él fui yo… El flaco era un tipo de una generosidad impresionante desde todo punto de vista. Un tipo preocupado, no por lo que a él le pudiera pasar, sino por lo que le pasaba a la gente que tenía cerca, a los amigos, a los músicos, a los asistentes hasta del último que trabajaba cargando bafles también…, estaba pendiente de todo. En ese sentido tenía una dimensión enorme y era amigo de hacer favores con un bajo perfil increíble…, de hacer favores a cantidad de gente y no contárselo a nadie… sin esperar el reconocimiento, ni el agradecimiento, ni nada, de nada, de nada… Era de una magnitud tan pero tan grande que no lo podría comparar con nadie más… Y por eso creo que no se fue, hay una presencia que está permanentemente con nosotros.
Con un grupo de amigos nos reunimos una vez por mes para charlar, pero no a lamentarlo, sino por el contrario, es un lugar alegre donde hay equipos de música e instrumentos porque muchas veces nos ponemos a zapar un rato y generalmente siempre hay temas de él que surgen… Pero la presencia está, a veces hablando con gente me hacen notar que estoy hablando en tiempo presente como si no se hubiese ido…, porque para mí realmente no se fue.

¿Musicalmente como lo consideras al flaco?

RG: Musicalmente yo creo que es el artista argentino más grande de todos los tiempos, comparable a los más, más grandes que hubo. Un artista que trascendió el rock… que nació con el rock pero que lo trascendió y hoy en día cualquier artista lo tiene que reconocer si o si, no lo puede obviar, porque es una persona enorme que reúne condiciones increíbles desde el punto de vista de lo compositivo, como intérprete, como poeta, como arreglador, como cantante, como letrista, como productor, si querés ponerle ese nombre, porque era un tipo que iba a hacer una obra musical en su concepto total. Nunca tuvo un productor y no le podés criticar nada a ninguno de sus discos… En fin, ese era el flaco y puedo llegar a hablar horas enteras de él porque es incomparable.

¿Te quedó algo pendiente de hacer con él? Algo que dijeras que lástima que no lo hice antes…?

RG: Y si... este grupo que estábamos haciendo… Nos juntábamos a tocar sin ponernos por delante un proyecto… no nos pusimos un objetivo de querer formar una banda para tocar en un teatro o sacar un disco, sólo dijimos “pongamos un día para tocar” Los miércoles a las 19… ok. Y ahi íbamos y tocábamos. No tocamos jamás un tema de las viejas etapas… todo era nuevo.

¿Nuevas composiciones del flaco?

Cuando empezamos tocábamos temas de Emilio, cuando dejó de venir empezamos a tocar todas canciones del flaco… y bueno era como un comienzo de algo…, dejamos grabados siete demos nuevos y rescatamos dos temas de una película que hizo el flaco que se llamó Fuego Gris, que por ser de una película nunca los tocó en vivo, pero hay algunos que están muy lindos y por eso los rescatamos… y bueno esto si lamento que haya quedado trunco…

¿Y finalmente sacaron el disco y fue elegido como el mejor del año?

Si, salió todo muy bien y quedó un gran disco.

¿Por qué el nombre de la banda "Los amigo"

En realidad le poníamos nombres en broma…, al final quedó “Losamigo”, que se lo puso Anibal Barrios, quien fue el asistente de siempre del flaco. Porque habíamos elegido otro, pero un día llegando a un estudio de grabación veo una pintada que decía “Los Titos, rock”, y ese era el nombre que habíamos dicho… entonces le saqué una foto con el celular y cuando ensayamos la semana siguiente le digo al flaco: “tengo malas noticias… hay una banda que se llama los titos…,” “uh, no me digas, tendremos que buscar otro nombre”, me dijo y le preguntó a “La Vieja” (Anibal Barrios)
qué nombre le pondría y éste respondió “los amigo”, porque se come las eses… y el flaco dijo.. : “listo... quedó “losamigo”.”

¿Y qué anécdota podés contarnos del flaco de esas que te haya marcado un momento en la vida?

RG: Te voy a contar una anécdota que conté para una película que se está filmando sobre los “plomos” en Argentina…, que tiene que ver con la generosidad del flaco y con Anibal…(“La Vieja” Barrios) Cuando se hizo el umplugged (recital acústico) para la MTV, en Miami, el flaco me invitó para hacer un dúo con él, y viajamos hacía allá. Porque el flaco había pedido de todo para que le dijeran que no, pero le decían que sí y tuvo que ir… y éramos más de veinte que lo acompañábamos y entonces cuando llegamos al aeropuerto, a migraciones, íbamos pasando de a uno… Allá los muchachos se ponen densos si no tenés el look del típico turista…, y el último era La vieja, y lo tenían a maltraer haciéndole preguntas y preguntas… y entonces estábamos todos con los bultos y equipamientos esperándolo a él… y lo veíamos de lejos que seguía respondiendo preguntas, y en un momento el Flaco dice “voy a decir una cosa, si la Vieja no pasa, nos volvemos todos a Buenos Aires y no toco.”… y todos los que estábamos ahí sabíamos que no era un chamuyo, lo decía en serio y que si lo rebotaban, nos volvíamos todos. Eso te lo pinta de cuerpo entero al flaco.

¿Cómo verías la posibilidad de crear un museo de Spinetta?

RG: Bueno, a mi me hace ruido la palabra museo, y sobre todo pensando en el flaco, pero con el tema de su desaparición, los amigos estamos medio susceptibles… a poco de morir en La Perla hicimos un homenaje a beneficio del Hospital Garrahan y como tuvo mucha repercusión me empezaron a llamar del interior del país para que llevara el homenaje a distintas ciudades… En un principio me pareció piola porque dije el flaco se merece homenajes, pero a la vez, se me generó un conflicto porque llevarlo al interior significa un costo, a los músicos que invité a La Perla le dije vengan a tocar y listo, pero si los tengo que llevar al interior les tengo que pagar el traslado, el alojamiento y si voy a un lugar no puedo decirle que no a otro, y hay una cadena que se empieza a hacer cuando hacés el primero que no la parás… y además no va a faltar el tipo que diga “García está lucrando con la muerte del flaco”, y NO… por eso no quiero participar porque nos hace ruido (al círculo íntimo de amigos y a mí) porque en el medio pasan cosas y se mezcla lo comercial y lo político con el homenaje… y quiero tomar distancia.

¿Lo último que me queda por preguntarte es que le dirías al flaco, qué cosa te quedó pendiente que no le dijiste nunca?

RG: Noo, nada…, con el flaco hemos hablado tanto, pero tanto tanto, que no me quedó nada en el tintero por decirle. Porque además de juntarnos una vez por semana a tocar, yo iba a la casa a tomar mate, a mirar un partido de fútbol a compartir momentos familiares y hemos hablado de miles de millones de cosas que no quedó nada… hasta de fútbol, porque los dos somos hinchas de River…

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