Estrasburgo, Francia

Lugares 18/07/2017 Por
La capital Europea con alma medieval.
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1 / 9 - Petite France.

Cuna de la imprenta y foco cultural mundial, Estrasburgo (en francés, Strasbourg, en alemán Straßburg, pronunciado en alsaciano Strossburi) es la capital y la principal ciudad de la región de Alsacia, a la vez que centro administrativo del departamento del Bajo Rin, en el este de Francia.

Se ubica entre Colmar y la frontera con Alemania, en el valle del Rin, a 495 Km. de París. Estrasburgo era una ciudad alemana antes de pasar en 1681 a territorio francés y fue tierra de disputas históricas entre Francia y Alemania luego de la Segunda Guerra Mundial y hoy en día es una vibrante y cosmopolita ciudad que simboliza el encuentro y unión de Europa. La influencia germana es evidente en su gastronomía y en la atmósfera medieval.

En medio de un paisaje de suaves ondulaciones, Estrasburgo es una ciudad imperdible dentro de Francia. Aunque no estuvo ajena a la destrucción de la guerra, con bombardeos que afectaron gran parte de su centro histórico, Estrasburgo, es hoy un centro de comunicaciones bendecido por el río Rin y es una ciudad símbolo de la unión reconciliadora entre Francia y Alemania, plasmada, por ejemplo, en la designación como sede del Parlamento Europeo y otros organismos de alcance global, lo que ha llevado el nombre de la ciudad a un nivel equiparable a la ciudad de Ginebra o Nueva York en cuanto a su relevancia.

Hoy Estrasburgo es sede del Consejo de Europa, una de las sedes del Parlamento Europeo y sede de la Corte Europea de los Derechos Humanos. Pero más allá de todos sus reconocimientos administrativos, la ciudad conserva el encanto de un pueblo bastante fácil de recorrer, con un precioso centro histórico que vale la pena destacar.

Pero como turistas, mucho más nos interesará saber que Estrasburgo es una ciudad histórica con un casco antiguo notable, reconocido como Patrimonio de la Humanidad.

La ciudad, es famosa por sus amplios espacios verdes y por tener una vegetación exuberante a orillas del Rin. Entre los recomendables a visitar, se encuentran el Parque de la Orangerie, en pleno centro, o el más nuevo Jardín de las Dos Riberas, a ambos lados del Rin, conectados por una pasarela.

Un recorrido a pie por su centro histórico, situado en la zona llamada de la “Gran Isla” (o Grande Île) es el barrio antiguo medieval unido por 22 puentes, en donde se encuentran la catedral de Estrasburgo, junto a otras notables iglesias, los característicos edificios con madera en blanco y negro y con sus estrechas calles y su arquitectura tudor. Aquí es muy fácil de imaginar la Edad Media, ya que se nos aparece casi intacta. Se trata de uno de los rincones históricos más fascinantes de la ciudad. Tranquilo de día, está muy animado por la noche, con la gente disfrutando de sus cafés y excelentes restaurantes, así como los artistas callejeros. Abundan sobre todo los restaurantes franceses y alemanes.

La Petite France es el barrio más tradicional de la ciudad. Su entrada se enmarcada en Ponts Couverts, los bellos puentes que cruzan los canales del río III, y se constituye por calles pequeñas rodeadas de casas de los siglos XVI y XVII. Un bonito recorrido es (muy recomendando realizarlo, de ser posible) tomar un paseo en barco por el río, cuyas salidas se encuentran en el embarcadero del Palais Rohan.

Un paseo por el centro medieval nos transporta en el tiempo, y es lo más turístico y vistoso para ver en Estrasburgo. Incluso, la ciudad posee un distrito alemán que conserva ejemplos de arquitectura alemana en Francia, muchas veces difícil de encontrar en el país de origen por la destrucción de la guerra.

Historia y Leyenda.

Sobre su origen cuenta la leyenda que la ciudad de Estrasburgo fue fundada por Trebeta, el hijo de la legendaria Semíramis de Babilonia, aunque las investigaciones arqueológicas han señalado que la ciudad es de origen romano. De hecho, su fundación ha sido fechada oficialmente en el año 12 a.C., obra del general Druso el Mayor, quien la construyó como campamento para las legiones y la bautizó con el nombre de Argentoratum.

Con el paso del tiempo, Estrasburgo supo hacerse un lugar en la historia occidental, albergando a Gutenberg y Erasmo antes de que Luis XIV la sometiera en 1681. En su catedral se llevó a cabo la boda entre Luis XV y María Leszczynska (conocida como la reina Polaca) en 1725, y tiempo después la ciudad recibió nada más ni nada menos que a María Antonieta, que acababa de dejar la corte de Viena para convertirse en futura reina de Francia. Como si todo eso no fuese suficiente, también vibró con los conciertos de Mozart, en su universidad pasó un joven alumno de apellido Goethe, y una noche de abril de 1792 Rouget de Lisle compuso la Marsellesa.

Una de las principales atracciones es su catedral gótica de piedra arenisca de color rosa, con su aguja que Víctor Hugo consideró como lo más bonito de la Catedral.

La Catedral de Notre-Dame es famosa y uno de sus atractivos turísticos principales, ya que desde muchos kilómetros es visible por su altísima flecha. Esta fue construida a lo largo de cuatro siglos, entre el 1015 y el 1439, y considerada un destacado ejemplo de la arquitectura del arte gótico tardío. En 1988 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y consagrada al culto católico de la Virgen María, restablecido desde finales del siglo XVII tras el período de culto protestante iniciado en el siglo XVI. Dentro de la catedral se encuentra el Pilar de los Ángeles que consiste en un conjunto de estatuas armoniosamente dispuestas en tres niveles, y el Reloj Astronómico, que si se aguarda hasta las 12.30 horas nos permite ver a los doce apóstoles desfilando ante Cristo. Cuando se ilumina por la noche, esta catedral parece ser una extraña combinación de belleza medieval y moderna tecnología. Hay mucha gente que se acerca a ver esta danza, por lo que se recomienda ir temprano.

Otros de los atractivos turísticos son también la plaza Gutenberg, las excelentes tiendas en la Plaza Kleber, su principal plaza pública a lo largo de la Ciudad Vieja, la Casa Kammerzell, La sinagoga (y el Centro Comunitario), la Iglesia de Santo Tomás (consagrada al culto protestante, es un bello ejemplo de arte gótico alsaciano), el Museo de “Los secretos del chocolate”, el barrio antiguo, la ciudad moderna y el Palais Rohan, el magnífico palacio de los príncipes-obispo de la ciudad, construido entre los años 1732 y 1742, donde se alojó una vez María Antonieta. Adentro, éste alberga varios museos, como el de artes decorativas, el de Bellas Artes, o incluso el de arqueología, que reúne piezas de hasta el medioevo.

Estrasburgo es también la sede de una Orquesta filarmónica, de la Ópera nacional del Rin y del Teatro Nacional. El calendario de eventos culturales está marcado especialmente por el Festival Internacional de Música Clásica, que tiene lugar durante el mes de junio, y la Feria Europea de Arte Contemporáneo, en noviembre.

El barrio Europeo reúne instituciones europeas como el Parlamento Europeo, donde los europarlamentarios que representan a los veintiocho países de la Unión Europea celebran una sesión al mes. En Bruselas y Luxemburgo están las otras sedes del parlamento.

La vida nocturna de Estrasburgo es muy animada y agradable también, ya que la ciudad es frecuentada por unos 50.000 estudiantes de diferentes partes del mundo. Se pueden encontrar muchos bares temáticos, salas de concierto, pistas de baile improvisadas y discotecas donde se fusionan todos los estilos de música. Las actividades de tiempo libre se pueden repartir en paseos en canoa o aéreo, cruceros fluviales, visita de bodegas, parques temáticos y otros.

Los imperdibles:

- La Catedral Notre-Dame y su reloj astronómico.

- La “ Petite France “, con sus casas típicas con entramados y sus canales.

- Los Puentes Cubiertos y la terraza panorámica de la Presa Vauban.

- La plaza de la República y sus monumentos majestuosos edificados durante el período alemán (1871-1918).

- El barrio de las instituciones europeas (Consejo de Europa, Palacio de los Derechos Humanos, Parlamento Europeo).

- El Palacio Rohan (siglo XVIII) y sus museos.

- El museo de Arte Moderno y Contemporáneo.

- El Parque del Invernadero.

- Las “brasseries“ y los “winstubs“, pequeños restaurantes típicamente alsacianos. 

Visitar la ciudad

El “Strasbourg Pass“y el "Strasbourg Pass Junior", talonario mágico, por 21,50 € por adulto y solo de 10 € a 15 € para los jóvenes, el Strasbourg Pass le abre las puertas de la ciudad, durante 3 días consecutivos.

Entradas gratuitas y numerosos descuentos le permitirán descubrir los monumentos y lugares ineludibles, a su ritmo y con total libertad para moverse por toda la ciudad.

No lo piense más, agende Estrasburgo en su próxima visita a la Vieja Europa, un destino que no lo defraudará.

www.strasbourg.fr

www.otstrasbourg.fr

 Hasta el próximo encuentro

Omar Magrini

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