Cuentos ciertos y no tan ciertos

Luego de una trilogía sobre los inmigrantes en la Argentina de la escritora Alcira Antonia Cufré se publica un nuevo libro de relatos: Cuentos ciertos y no tan ciertos.
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Alcira Antonia Cufré vuelve al mercado editorial con un libro inédito de cuentos. Luego de publicar una trilogía donde relató historias reales de Inmigrantes en la Argentina, se publica a través del sello editorial wgt ediciones (www.wgtediciones.com) "Cuentos ciertos y no tan ciertos" un libro con relatos de diferente temática y con mensaje entrelineas que dejan entrever una sensibilidad de observación muy aguda en la autora.

La autora oriunda de la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina. Es miembro de la Comisión Directiva de SADE (Sociedad Argentina de escritores) Fillial La Plata en la actualidad como lo fue en el pasado desde el año 2003 al 2006. Desempeñó el cargo de secretaria de la Subcomisión literaria de FAILAP (Federación de Asociaciones Italianas de la Circunscripción Consular de La Plata) labor por la cual le entregaron “El Diploma de Gratitud”.

Escribió Inmigrantes en la Argentina Tomos I, II y III que constan de historias reales e investigación, de diferentes nacionalidades; Manuel, el discípulo abnegado; Cartas perdidas de amor… y Poemas.

Para conocer un poco más la obra de Alcira le transcribimos de manera exclusiva uno de los relatos del próximo libro: 

Debajo de la mesa

"Cuando era muy niña, las mesas estaban vestidas con manteles de encaje que llegaban, casi celestialmente, hasta el piso. Allí permanecía escondida, sentada sobre el pescante cuando hablaban en familia y los niños éramos enviados a otro lugar.  Aprendí de esa manera, a interpretar los códigos de las miradas, el manejo y las relaciones entre ellos. Los movimientos de los ojos, los silencios, el temblequeo de las piernas, los pequeños golpecitos de los tacos de los zapatos por la impaciencia, movimientos de caderas, gestos amenazantes, apretones de brazos para no dejar hablar a otro. El uso de la hipocresía, del doble discurso, secretos y mentiras. 

Ha sido y debe seguir siendo el mejor lugar para crear un guión de teatro que alguien pueda llegar a imaginar. Angustias o desesperaciones que muchas veces pasan desapercibidas. Todavía no comprendía muy bien de qué hablaban, pero la imagen y el sonido me revelaban que algo estaba pasando. Tenía en ese entonces, alrededor de cinco o seis años de edad. En casa de abuela se reunían y se tomaban las decisiones. 

Las familias de inmigrantes se manejaban en clan y entre todos se ayudaban en lo que fuera necesario. Si llegaba a quedarme al lado de mi madre, recibía tirones de pelo o pellizcos, que ella realizaba disimuladamente. Cuando levantaba la vista, la veía guiñar un ojo o hacer una mueca con la boca, entonces papá me miraba, como un ogro, de esos de los cuentos, que me daban miedo y me retiraba del lugar. Por esa razón regresaba reptando a sentarme debajo de la mesa".

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