Pagar por una crítica literaria

Marcel Proust el distinguido autor de "En busca del tiempo perdido" habría pagado a un crítico para que lo ensalzara en sus notas.

Antes de ser celebrado como una revelación por la crítica más influyente de su tiempo (Jean Cocteau, Edith Warthon, Leon Daudet), Marcel Proustestuvo dispuesto a pagar entre 300 y 600 euros de 1913 a «críticos» o gacetilleros dispuestos a glosar su «genio» en dos periódicos, cuando uno de los dos o tres libros más importantes del siglo XX tenía muchas dificultades para ser editado, rechazado por los editores más influyentes.

Sotheby’s estima que uno de los cinco ejemplares de «Por el camino de Swann», el primer volumen de «En busca del tiempo perdido», editados en papel japón imperial, por cuenta de su autor, en 1913, pudiera venderse, hoy, en subasta pública, por entre 400.000 y 600.000 euros. «Ese ejemplar hace soñar», comenta Jean-Yves Tadié, autor de la biografía canónica y la edición de Proust en la colección de La Pléiade, referencia clásica.

Antes de ser celebrado como una revelación por la crítica más influyente de su tiempo (Jean Cocteau, Edith Warthon, Leon Daudet), Marcel Proustestuvo dispuesto a pagar entre 300 y 600 euros de 1913 a «críticos» o gacetilleros dispuestos a glosar su «genio» en dos periódicos, cuando uno de los dos o tres libros más importantes del siglo XX tenía muchas dificultades para ser editado, rechazado por los editores más influyentes.

Sotheby’s estima que uno de los cinco ejemplares de «Por el camino de Swann», el primer volumen de «En busca del tiempo perdido», editados en papel japón imperial, por cuenta de su autor, en 1913, pudiera venderse, hoy, en subasta pública, por entre 400.000 y 600.000 euros. «Ese ejemplar hace soñar», comenta Jean-Yves Tadié, autor de la biografía canónica y la edición de Proust en la colección de La Pléiade, referencia clásica.

Se han escrito millares de páginas sobre las manías y el angustioso preciosismo proustiano, cuidando detalles íntimos, intentando «corregir» incontables problemas de edición, consecuencia, en cierta medida, de sus propios originales manuscritos, más tarde reescritos, con interminables «añadidos». Entre esa miscelánea de intimidades relativas se encuentran varias cartas de Proust a Brun, pidiéndole que transmitiese su disposición a pagar 300 y 600 francos, por dos críticas «muy favorables», insistiendo en su «talento».

Sin ser totalmente desconocida, la anécdota permite volver a las condiciones de redacción, edición y recepción de una obra monumental, una de las novelas más importantes de la historia literaria universal. Su «trabajo» como cronista de sociedad y crítico de arte, en «Le Figaro» y otras publicaciones comenzó por dar de Marcel Proust una imagen bien ganada de snob de gran mundo. Esa imagen pública comenzó por confundir y descarriar a los editores y escritores más «selectos». Es leyenda canónica el rechazo de André Gide, primer culpable de la negativa de Gaston Gallimard a publicar la primera novela de Proust.

Gran escritor

Sin embargo, tras el primer rechazo, Jean Cocteau, Edith Warthon, Leon Daudet, entre otros, fueron algunos de los primeros lectores que anunciaron el advenimiento palmario de un gran escritor. Las críticas pagadas por Proust se perdieron pronto en el desierto de la insignificancia. Por el contrario, los comentarios entusiastas de Leon Daudet, un amigo, y Jean Cocteau, un amigo por venir, entre otros, descubrieron a un autor que pronto ganó una cierta celebridad.

Gaston Gallimard, que había rechazado «Por el camino de Swann», advirtió con rapidez que había cometido el error más burdo de su vida. Y se apresuró a lanzar una operación de «caza y captura» del autor, poniendo a sus pies todo tipo de alfombras económicas y editoriales. La correspondencia entre Marcel Proust y Gaston Gallimard tiene por momentos escorzos «sadomasoquistas» (tan presentes en la obra y la vida íntima del escritor). El editor se disculpa una y otra vez, poniéndose siempre a sus pies. El escritor coquetea con elegancia snob y cierta piedad comprensiva.

Cien años más tarde, descubrimos las cartas del joven autor angustiado, presto a pagar para poder leer críticas elogiosas de su obra. No es un secreto que Proust se gastó mucho dinero comprando amor tarifado, en un hotel prostibulario inmortalizado en las páginas más crudas y sadomasoquistas de «En busca del tiempo perdido», uno de los monumentos literarios de nuestra civilización.

Marcel Proust

Marcel Proust (en francés: [maʁsɛl pʁust]; nombre completo: Valentin Louis Georges Eugène Marcel Proust; Auteuil, 10 de juliode 1871–París, 18 de noviembre de 1922) fue un novelista, ensayista y crítico francés cuya obra maestra, la novela En busca del tiempo perdido (título original en francés: À la recherche du temps perdu), compuesta de siete partes publicadas entre 1913 y 1927, constituye una de las cimas de la literatura del siglo XX, enormemente influyente tanto en el campo de la literatura como en el de la filosofía y la teoría del arte.

En ella, el autor francés realizó una importantísima labor de introspección en la que, recordando todo su pasado y rescatando de esta manera recuerdos nítidos y sensaciones, logró retratar su vida en una narración dentro de la cual se colocó como narrador omnipotente de su escritura autobiográfica, creando un estilo onírico característico, donde un olor, un sabor pueden cobrar suma importancia, y saltar a otra memoria, creando de este modo un increíble mar de literatura.

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