A cien años del nacimiento de dos clásicos

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En el 2017 se cumple un siglo del nacimiento de la chilena Violeta Parra y del estadounidense Thelonius Monk dos músicos que dejaron, cada uno es su género, una impronta imborrable.

El 2017 es un año de conmemoraciones con números redondos, los partidarios de la Revolución Rusa, conmemoran un siglo de aquella cruzada; los fanáticos del Che Guevara conmemoran medio siglo de su muerte; los partidarios del cruce de los Andes dirán que se cumplen 200 años de la gesta patriótica. 

Por su lado los amantes de la literatura no olvidan que en 1917 nació el mexicano Juan Rulfo o que se cumplen 50 años de la edición de "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez cuestiones no poco importantes, pero lo que sí conmemoran los melómanos y en este caso de dos géneros totalmente diferentes, es que en 1917 nacieron para clamor de los jazzeros el pianista que revolucionó el género, el estadounidense Thelonius Monk, y para los amantes del género folclore americano, la chilena Violeta Parra.

Pero comencemos por Thelonius. Nació el 10 de octubre de 1917, Rocky Mount, Carolina del Norte, en EE.UU., pero su familia se trasladó poco después a Manhattan, en Nueva York a un departamento que viviría hasta el final de sus días. Fue esencialmente un autodidacta. En 1935, decidió irse de viaje a recorrer el mundo acompañando con el piano a un predicador evangelista. Después de dos años, regresó a su ciudad y formó su propio cuarteto, actuando en diversos clubes hasta que en 1941 el baterista Kenny Clarke lo eligió como pianista de la casa para tocar en el Minton's Playhouse, el legendario club de Manhattan en el que se engendraría el bebop.  Durante su estancia en Minton's, Monk fue perfeccionando su estilo único, participando en sesiones llamadas "cutting competitions", con los más renombrados solistas de la época. Durante esos años, Monk entró en contacto con músicos como Dizzy GillespieCharlie ParkerMiles DavisSonny RollinsMilt Jackson y John Coltrane, que estaban sentando las bases del bebop. En 1944 realizó sus primeras grabaciones con el Coleman Hawkins Quartet.

Fue pianista fundador del bebop, tocó también bajo el influjo del hard bop y del jazz modal. Es conocido por su estilo único de improvisación, así como por haber compuesto varios estándares de jazz como "Round About Midnight", "Straight No Chaser", "52nd Street Theme" y "Blue Monk".

Tras grabar varios discos para Blue Note entre 1947 y 1952, firmó un contrato con Prestige, para la que grabó entre 1952 y 1954 algunos de sus discos más importantes, incluyendo colaboraciones con el saxofonista Sonny Rollins y con el baterista Art Blakey. El productor Orrin Keepnews, de Riverside Records, le persuadió de que grabase un disco con temas de Duke Ellington y otro con estándares, para que su música se hiciese más accesible al público medio de jazz. En 1956 grabó el clásico Brilliant Corners y a partir del año siguiente los cambios en su vida se sucedieron.

Monk fue contratado por el Five Spot y allí formaría parte de un cuarteto que contaría con el saxofonista John Coltrane. Como consecuencia de estas actuaciones, la crítica y el público de jazz lo reconocerían por fin como un maestro. Tocó con los Giants of Jazz durante 1971-1972, y en 1973, repentinamente, se retiró. Monk padecía de una enfermedad mental y, aparte de unas apariciones especiales a mediados de los setenta, vivió recluido el resto de su vida, hasta el 17 de febrero de 1982, cuando la muerte lo sorprende en su departamento a los 64 años.


Por la misma época pero 15 mil km de diferencia hacia el sur. En un pueblo llamado San Carlos, Violeta del Carmen Parra Sandoval, hija de Clarisa Sandoval, campesina, y de Nicanor Parra, profesor de música, nace Violeta Parra. En 1927 con apenas diez años el traslado de la familia a Chillán, despierta en ese periodo en Violeta una pasión en la guitarra y el canto junto a sus hermanos Hilda, Eduardo y Roberto.

En 1934 Violeta deja sus estudios para trabajar con sus hermanos, que por entonces cantaban en boliches del barrio Mapocho. Interpretando boleros, rancheras, corridos mexicanos y otros estilos. Luego en 1938 se casa y al año es madre de su hija Isabel. Cuatro años después nace su hijo Ángel y comienza una gira con una compañía de teatro por todo Chile y se hace llamar Violeta de Mayo. 

Luego de su separación comienza a cantar a duo con su hermana canciones de su propia autoría como las "Hermanas Parra" y tras nacer su tercera hija Carmen Luisa, hace giras en circos populares llevando a sus hijos y comienza a rescatar, recopilar e investigar la auténtica música folclórica chilena. En 1957 viaja por primera vez a Europa invitada al V Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, en Varsovia. Desde allí se traslada a París, donde residirá durante dos años, realizando incontables presentaciones y contactos para la difusión de su trabajo. Graba en la Fonoteca Nacional del Musée de l’Homme de La Sorbonne. Allí deja un guitarrón y cintas de sus recopilaciones de folclore chileno. Funda el Museo Nacional del Arte Folclórico Chileno, de la Universidad de Concepción. Aparecen los LP “La cueca…” y “La tonada presentada por Violeta Parra”, con carátulas de los pintores chilenos Julio Escámez y Nemesio Antúnez, respectivamente.

En 1961 viaja a Argentina, donde imparte cursos de folclore, cerámica, pintura y arpilleras. En Buenos Aires expone sus pinturas, actúa para la televisión. Y  en junio del 62 se reúne con sus hijos en Buenos Aires y se embarcan juntos a Europa, invitados al Festival de la Juventud, en Finlandia. Viajan por la Unión Soviética, Alemania, Italia y Francia. Se establece en París. Los Parra de Chile ofrecen recitales en radio y televisión. Borda arpilleras y hace esculturas en alambre. Vive con Gilbert Favre en Ginebra, donde ofrece recitales en teatros y estudios de televisión junto a sus hijos y nieta. Expone su obra plástica. Reparte su tiempo entre Francia y Suiza.

Se publica en Francia su libro “Poésie populaire des Andes”. En Ginebra, la televisión suiza filma el documental “Violeta Parra, bordadora chilena”. Violeta retorna definitivamente a Chile en junio. Canta con sus hijos en la Peña de Los parra, Santiago y publica por Odeón el LP “Recordando a Chile (Una chilena en París)” y un disco junto a su hija Isabel. Es invitada a la Feria Internacional de Santiago (FISA), donde instala una peña folclórica. En diciembre inaugura en La Cañada 7200, La Reina, un centro cultural llamado La Carpa de La Reina. El 5 de febrero muere en su carpa de La Reina.

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