"Loving Vincent", una película "al óleo" que revive el arte de Van Gogh

Es la primera película pintada al óleo y recrea el arte del postimpresionista más famoso con una historia onírica de misterio. Para lograrla se pintaron a pincel 65 mil fotogramas.

Cualquiera que se haya situado un rato frente al 'Retrato del doctor Gachet', pintado en 1890 por Vincent Van Gogh, ha tenido por un momento esa sensación de vida, de movimiento, tras los ojos del médico y amigo del malogrado artista. Esa sensación de que está a punto de hablarte. Y eso es exactamente lo que pasa en la película 'Loving Vincent'. Una coproducción polaca y británica, en la que más de 100 cuadros del pintor holandés, junto con los personajes retratados en ellos, cobran vida. A Gachet, en concreto, lo encarna la voz y la carne del actor Jerome Flynn, completamente sumergido en un mar de brochazos al óleo que cubren cada uno de los fotogramas del largometraje.

Loving Vincent refleja con contundencia dos aspectos principales de la vida del postimpresionista: su talento y su tortuosa existencia, con central énfasis en su trágico final pero con un mensaje optimista. Tomando como escenario la localidad de Arlés (Francia), donde Van Gogh (1853-1890) pasó la última etapa de su vida, el disparador de la historia es una carta, una de las tantas cartas que el artista intercambió con su hermano Theo, pero con una particularidad: ésta nunca llegó a entregarse y tanto su emisor como su destinatario ya no viven. En su intento por hacer llegar este mensaje a un posible destino, Armand Roulin, hijo de Joseph, el cartero que rutinariamente se encargaba de la correspondencia del pintor (ambos retratados en vida por el holandés), es quien se esfuerza por dilucidar los misterios en torno a la muerte del genio. ¿Fue realmente un suicidio o víctima de un asesinato?

El Museo Van Gogh de Amsterdam, que colaboró en la realización de la película, destaca la trascendencia de esta pieza cinematográfica para la difusión de la obra y vida del artista, contó a la nacion el director de la institución, Axel Rüger.

Un total de 65.000 cuadros pintados sobre lienzos de 70x51 cm, cada uno fotografiado individualmente para, a una velocidad de entre 6 y 10 por segundo, dar la sensación de movimiento.

Cada escena se inspira en un cuadro de Van Gogh. Cuando el protagonista, el joven Armand Roulin (interpretado por el actor Douglas Booth), se acerca a hablar con el barquero de la localidad, nos encontramos con una versión de 'Orilla del Oise en Auvers' (1890); cuando recibe el encargo de su padre de encontrar a alguien a quien entregar la última carta escrita por el pintor, Armand está durmiendo la mona en una mesa de 'El café de noche' (1888).

Empezaron con un equipo de veinte pintores en Polonia, que pronto ascendió a 40. “Pero por lo que parece no quedaban más pintores en Polonia, así que pasamos a reclutar artistas ucranios, que también tienen una formación muy académica. También se nos acabaron los ucranios…”.

guionista de la historia, Kobiela explica que el argumento de la película partía de una idea muy sencilla: contar la historia de Vincent Van Gogh utilizando su cuadros. “Empezamos por los cuadros, y sus cartas, y nos centramos en este misterio que nos fascinaba: por qué suicidarse cuando todo empezaba a marchar mejor para él. Fue un poco como crear una historia con los trozos de un puzzle”.

Fuentes: Museo Van Gogh

EL CONFIDENCIAL

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