Los restos de Ricardo lll

“Mi reino por esos restos” habría dicho el antropólogo que halló los restos de quien se confirmara posteriormente fue en vida RICARDO III
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Durante siglos, William Shakespeare tuvo la última palabra. Su Ricardo III, un monstruo con forma humana, tan repugnante que «los perros me ladran cuando me paro ante ellos» asesinó a su mujer, su hermano mayor, dos sobrinos y a todo el que se interpusiera en su camino hacia el trono, hasta morir derrotado en el campo de batalla en manos de un joven héroe tudor, Enrique VII.

Con el fin de arrojar luz sobre el vilipendiado rey, un equipo de científicos británicos ha localizado el lugar donde fue enterrado y exhumado los restos encontrados, que pudieron pertenecer al famoso monarca. Los científicos están llevando a cabo un análisis como los que vemos en CSI con el fin de identificar a Ricardo III, un rey medieval que gobernó en Inglaterra durante dos breves años antes de morir en la Batalla de Bosworth en 1485. En enero se esperan los resultados.

Sin embargo, los restos de este monarca no han sido los únicos exhumados. Desde la década de los 80, expertos forenses han desenterrado los restos de muchos famosos, desde Cristóbal Colón y Simón Bolívar a Jesse James, Marie Curie, Lee Harvey Oswald, Nicolae Ceausescu o Bobby Fischer. Hace un mes, desenterraron en Ramallah el cuerpo de Yasser Arafat, con la esperanza de encontrar nuevas pruebas sobre su muerte en 2004. Desde hace tiempo existen rumores de que agentes israelíes envenenaron al líder palestino con una dosis fatal de polonio 210.

Efectivamente, expertos forenses han desenterrado cuerpos famosos por distintos motivos, como enterrar los restos en tumbas más acordes a su posición, obtener muestras de ADN para casos legales u obtener datos sobre las enfermedades físicas que los llevaron a la muerte. Estas exhumaciones, según Frank Rühli, del Centro de Medicina Evolutiva de Zúrich, siempre plantean delicadas cuestiones éticas. Sin embargo, cuando se trata de personajes históricos, los científicos pueden descubrir muchas cosas de gran valor para la sociedad. «Estudiar muestras antiguas puede permitirnos comprender cuestiones relacionadas con nuestra herencia cultural y la evolución de enfermedades», señala por correo electrónico Rühli.

¿Enterrado por franciscanos?

Arqueólogos de la Universidad de Leicester empezaron el pasado mes de agosto a buscar el lugar en el que fue enterrado Ricardo III. Según la historia, las tropas de los Tudor llevaron su cuerpo desde el campo de batalla de Bosworth a Leicester, antes de que los franciscanos lo enterraran en el coro del monasterio. A partir de mapas históricos, el equipo descubrió los cimientos del hoy desaparecido monasterio debajo de un aparcamiento y, durante la excavación, descubrieron el esqueleto de un hombre adulto bajo el coro, exactamente donde fue enterrado Ricardo III.

El esqueleto tenía escoliosis, una desviación de la columna vertebral, lo que pudo inspirar a Shakespeare a la hora de describirlo como un jorobado parecido a Quasimodo. Por otra parte, el cuerpo muestra evidentes signos de trauma en batalla, incluida una fractura de cráneo y la punta de una flecha de metal en las vértebras. Los ejércitos ingleses solían dejar sus muertos en el campo de batalla, pero alguien cargó con éste para enterrarlo en un lugar de honor.

Estas pistas, según afirma Jo Appleby, arqueóloga de la Universidad de Leicester que estudia los restos, sugieren que se trata del famoso rey. De no ser así, «nos costaría mucho explicar cómo un esqueleto de estas características fue enterrado aquí».

Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer. Genetistas están comparando secuencias de ADN del esqueleto con las obtenidas de un londinense actual, Michael Ibsen, considerado descendiente de la hermana de Ricardo III. Además, patólogos forenses y expertos en armas medievales buscan signos de trauma en el esqueleto para determinar la causa de la muerte, mientras un laboratorio de datación por radiocarbono trata de confirmar la fecha. En la Universidad de Dundee, en Escocia, la experta en identificación facial Caroline Wilkinson trabaja en la reconstrucción de su rostro para una posible comparación con los retratos históricos de Ricardo III. Según Richard Buckley, jefe del proyecto, «todos estos análisis nos ayudarán a desvelar el misterio».

Desenterrando la historia

En otros casos, los equipos se han contentado con objetivos más modestos. En Texas, por ejemplo, expertos forenses abrieron la tumba de Lee Harvey Oswald en octubre de 1981 para identificar de forma concluyente al hombre que disparó a John F. Kennedy. Un abogado y escritor inglés afirmó que un agente soviético se hizo pasar por Oswald y acabó con la vida del presidente norteamericano. Para confirmarlo, el equipo comparó radiografías dentales de Oswald tomadas durante su paso por el cuerpo de Marines de Estados Unidos con las tomadas al cuerpo desenterrado. Ambas coincidieron, por lo que el equipo afirmó públicamente que «los restos de la tumba de Lee Harvey Oswald son ciertamente de Lee Harvey Oswald».

Más recientemente, en 2010, el Tribunal Supremo de Islandia ordenó la exhumación del cuerpo del campeón de ajedrez Bobby Fischer con el fin de obtener muestras de ADN y determinar si Fischer era el padre de una demandante (las pruebas descartaron tal posibilidad). Ese mismo año, el presidente venezolano Hugo Chávez ordenó la apertura de la tumba de Simón Bolívar, el líder militar del siglo XIX que luchó por la independencia frente al Imperio Español. Chávez cree que Bolívar no murió de tuberculosis, como han mantenido siempre los historiadores, sino envenenado con arsénico, por lo que abrió una investigación para esclarecer los hechos.

Para algunos investigadores, esta reciente ola de exhumaciones plantea una importante pregunta: ¿Quién debe tomar la decisión de desenterrar los restos? Según Guido Lombardi, paleopatólogo de la Universidad Cayetano Heredia (Lima), los investigadores deberían esforzarse por consultar a los descendientes o miembros de la familia antes de hacerlo. «Aunque cada caso debe tratarse de forma individual, creo que los parientes vivos de una figura histórica deberían aprobar primer cualquier estudio».

Sin embargo, localizar a los descendientes de alguien que murió hace siglos no es tarea fácil. En Leicester, se están estudiando los restos encontrados bajo el monasterio. Si todo resulta según lo esperado, el equipo podría anunciar los resultados en enero; y si se demuestra que los restos son de Ricardo III, la ciudad será testigo en 2013 de un importante acontecimiento real: el gobierno británico ha manifestado su intención de llevar sus restos a la catedral de Leicester.

La larga búsqueda del vilipendiado rey Inglés Ricardo tercero, que murió en batalla en 1485 y cuya imagen de tirano repugnante fue inmortalizada por William Shakespeare, parece haber terminado.

En una conferencia de prensa el lunes por la mañana, los investigadores de la Universidad de Leicester, Inglaterra anunciaron que habían identificado "más allá de toda duda razonable" restos óseos Ricardo tercero. Estos, habían sido desenterrados el agosto pasado por un equipo arqueológico bajo un aparcamiento donde habría estado el convento en el cual se habría alojado el cuerpo del monarca.

Durante casi 40 minutos de unlunes, un equipo de científicos e historiadores reportaron los resultados de los estudios médicos, históricos, genealógicos y genéticos llevados a cabo después de que los arqueólogos descubrieran el presunto esqueleto de Ricardo tercero.

Turi King, un genetista de la Universidad de Leicester, y Kevin Schürer, genealogista, presentaron la prueba más contundente. Tras estudiar minuciosamente los documentos históricos, descubrieron a los descendientes de Ricardo, y estos eran: Michael Ibsen, un fabricante de muebles en Londres, Inglaterra, y un segundo individuo que por el momento desea permanecer en el anonimato.

King tomó muestras de ADN de los dos descendientes y los comparó con una muestra de ADN obtenido del esqueleto del convento. "Hay una coincidencia de ADN", dijo King a los periodistas, "por lo que las pruebas de ADN apuntan a que son los restos de Ricardo Tercero". El monarca murió a los 32 años por las lesiones sufridas en la batalla de Bosworth en agosto de 1485, y las nuevas pruebas se ajustan estrechamente con estos registros.

El osteólogo de la Universidad de Leicester Jo Appleby mostró dos lesiones en la cabeza que Ricardo recibió en su último momento, una probablemente causada por la espalda de mano de un asaltante que lleva una alabarda (un arma medieval que consiste en una hoja de hacha adosada a una lanza). Además, Appleby encontrado varias heridas más que describió como "lesiones vejatorias", probablemente infligidas al cuerpo muerto de Ricardo.

Los estudios del osteólogo también revelaron que Ricardo era un hombre de constitución delgada que sufría escoliosis, una curvatura de la columna vertebral que se desarrolló a partir de los diez años de edad y que pudo haber traído el dolor de espalda que asolarían al futuro rey.

La imagen del Rey como un déspota cruel fue cimentada por Shakespeare, quien lo retrató como un monstruo ceñudo repugnante.

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